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Cartas del Tarot

El Tarot: ¿una guía espiritual o un espejo donde se reflejan nuestras emociones, miedos y sensaciones?

En tiempos en los que abundan distintas formas de conocimiento, información y perspectivas, llega un momento donde buscamos interpretaciones, respuestas y significados más allá de lo visible o lo racional.

Por eso, para muchas personas, la búsqueda de la lectura del tarot y los significados en las interpretaciones de las cartas se ha convertido en una herramienta de ayuda, orientación y reflexión frente a muchas situaciones cotidianas, experiencias y aspectos emocionales.

Sin embargo, esta práctica no es nueva, ya que a través de los años, las cartas han adquirido diferentes significados y usos en distintas sociedades y culturas, desde un juego de cartas hasta una herramienta vinculada con lo místico, la adivinación, el simbolismo y la espiritualidad.

¿Pero cuál era el verdadero uso del tarot y cómo fue evolucionando a través del tiempo?

El tarot es un sistema de cartas que suelen relacionarse en mazos de 78 cartas, divididas en arcanos mayores (22) y arcanos menores (56).

  • Los arcanos mayores representan la columna vertebral del mazo y su energía suele relacionarse con transformaciones personales, desafíos y distintos procesos del ser humano. En ellas encontramos cartas con figuras arquetípicas como El Loco, La Muerte, El Emperador, El Diablo, El Mundo, La Estrella, La Luna, El Sol, entre otras.
  • Por su parte, los arcanos menores muestran situaciones pasajeras, cotidianas y aspectos emocionales de la vida. Se dividen en cuatro palos: copas, bastos, espadas y oros, conocidos también como pentáculos. Sus interpretaciones pueden variar según el sistema de lectura de cada mazo utilizado.

¿Pero de dónde nace el tarot y cómo llega a considerarse una práctica de adivinación del futuro?

Existen diversos mitos e historias sobre el verdadero origen del tarot; unas se remontan a interpretaciones esotéricas en registros egipcios; otras, a teorías populares en la India. Sin embargo, los registros históricos sitúan las primeras referencias documentadas al tarot en la Italia del siglo XV.

Durante el Renacimiento se creó una de las barajas de tarot más conocidas, llamada Visconti-Sforza en Italia. En estas cartas había figuras de dioses clásicos y otras con representaciones de cuatro tipos de aves, y su verdadero uso era para el juego de las familias nobles, y no para tipos de adivinación y predicción.

La expansión del tarot en Francia se da luego de las guerras italianas y la conquista en Milán en 1499. Con el paso del tiempo se dio la evolución de varios mazos, entre ellos la baraja de Marsella, una de las más conocidas, cuya tradición se consolidó entre los siglos XVII y XVIII.

A partir del siglo XVIII, el tarot comenzó a consolidarse con más fuerza y adquirió un gusto particular en la cultura popular como práctica de esoterismo y adivinación. Posteriormente, surgieron nuevas formas de interpretar las cartas para descubrir el presente e intentar predecir el futuro.

¿Entonces desde dónde comienza la percepción del tarot como guía espiritual?

El tarot en la actualidad es utilizado por muchas personas como una serie de respuestas en determinados momentos donde situaciones o decisiones no son tan claras en sus vidas. Para algunas, las cartas les ayudan a obtener una visión más profunda sobre lo que están viviendo, y otras la utilizan como una práctica psicológica para tener conciencia sobre heridas emocionales, bloqueos y cargas con relación a linajes familiares.

El cineasta y escritor chileno Alejandro Jodorowsky Prullansky propone una interpretación del tarot desde una herramienta terapéutica enfocada en el autoconocimiento. Una práctica donde las cartas pueden ayudar y guiar en conflictos emocionales, temores inconscientes, y otros aspectos de la vida personal.

Por su parte Arthur Edward Waite, ocultista místico, quien contribuyó al desarrollo de una de las barajas más conocidas en la actualidad el tarot Rider-Waite-Smith. En su obra La clave ilustrada del Tarot, Waite explora el simbolismo de las cartas brindándole un enfoque vinculado con el esoterismo, astrología y filosofía hermética.

Desde estos enfoques no solo se ve el tarot como un sistema de adivinación, sino también como una dimensión espiritual y simbólica profunda; un espejo del alma, que orienta hacia el autoconocimiento para quienes encuentran en las cartas una vía de reflexión y forma de explorar su mundo interior.

Pero ¿qué sucede cuando buscamos respuestas en las cartas y encontramos en ellas una interpretación que parece describir con exactitud lo que estamos viviendo?

Aunque el tarot puede ser considerado como una herramienta de autoconocimiento y reflexión, también es importante reconocer cómo funciona nuestra mente cuando recibimos mensajes con los que sentimos una conexión personal.

Y aquí entra al juego el efecto Barnum, un fenómeno psicológico relacionado con la tendencia a percibir y aceptar descripciones generales de la personalidad como si fueran precisas y ciertas. En 1948, el psicólogo Bertram Forer realizó un experimento donde aplicó un test para sus estudiantes y entregó los resultados con descripciones individualizadas de su personalidad. Sin embargo, todos recibieron el mismo texto compuesto con descripciones generales e iguales con las que muchos se sintieron identificados.

En el contexto de una lectura de tarot, este fenómeno puede ayudar a comprender por qué algunas interpretaciones pueden describir con exactitud nuestras experiencias. Por ejemplo, afirmaciones como “para ti tu familia es muy importante”; “eres una persona indecisa o tienes muchas emociones”. Adquieren un significado personal cuando las relacionamos con nuestras propias vivencias o emociones, aunque otras personas también pueden identificarse con ellas.

Esto nos invita a pensar que a menudo tendemos a aceptar con mayor facilidad afirmaciones en las que encontramos aquello que esperamos oír.

¿Acudimos al tarot cuando tenemos incertidumbres en nuestras vidas? ¿Y cuándo esta práctica puede convertirse en una dependencia de las respuestas de otra persona?

En ocasiones acudimos a la lectura de tarot cuando nuestra propia incertidumbre nos impide ver las respuestas por nuestros propios medios. Buscamos una guía que nos permita conocer, sentir y anticipar qué podríamos hacer en determinadas situaciones.

Una lectura de tarot puede ayudarnos a tomar respuestas y tener una perspectiva diferente sobre lo que estamos viviendo. El problema no está en los oráculos, las cartas y sus diferentes interpretaciones, sino en el lugar que les damos en nuestra vida y en nuestras decisiones.

¿En qué momento dejamos que esta práctica nos dé respuestas para decidir sobre aquello que nos corresponde resolver a nosotros mismos?

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